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La famosa frase «mens sana in corpore sano» tiene mucho de cierto y los practicantes de Yoga lo sabemos.

 

Hay una gran interdependencia entre cuerpo y mente.  La mente influye sobre el cuerpo, pero también el cuerpo influye sobre la mente. Cuando tenemos una emoción fuerte, ya sea de amor, furia, rabia, odio,… etc, que dura poco tiempo se le llama pasión.  Cuando esta emoción dura en el tiempo y se convierte en un estado de ánimo e influye en nuestro carácter, se le llama temperamento.
Estas emociones afectan a nuestro cuerpo más, o menos, dependiendo de su intensidad, afectando al sistema nervioso y pudiendo llegar a enfermarnos.

 

Con la práctica del Yoga, trabajamos a nivel físico para tener un cuerpo sano, pero sabemos que esta práctica si no va acompañada de un entrenamiento mental, no tendrá el mismo efecto.

 

Según los Yoga-sutras de Patanjali, el Yoga se divide en ocho pasos. las Asanas (posturas) ocupan un tercer lugar, después de Yamas y Niyamas. Estos dos primeros pasos o ramas del yoga, nos enseñan los principios y bases de conducta hacia nosotros mismo y hacia los demás. Siguiendo estos principios conseguimos paz y salud mental.

 

Una vez que tenemos ese propósito de seguir los Yamas y Niyamas, estamos preparados para la práctica de Asanas. Con las Asanas conseguimos un cuerpo fuerte, flexible y ademas de trabajar sobre musculos y columna vertebral se trabaja a nivel mas interno sobre todos los tejidos, sistemas (nervioso, circulatorio, respiratorio, digestivo) y todos sus organos.
La combinación de trabajo físico y mental nos lleva a ese estado de «mens sana in corpore sano».
Los siguientes pasos del Yoga son:
Pranayama, control del Prana o energía vital a través de técnicas de respiración.
Pratyahara o la abstracción de los sentidos, llevando la atención hacía nuestro interior.
Dharana o concentración, llevando toda la atención hacia un punto.
Dhyana o meditación, llevando ese estado de calma a todos los aspectos de nuestra vida.
Samadhi, aquí se han eliminado todas las oscilaciones de la mente y se descansa en aquello que es incondicionado. Es la Unión con el Todo
 

Hay una bonita frase de Ghandi, que me gusta especialmente y que viene bien recordarla.
Aquí os la dejo:

«Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.»

 

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